El Humo embriagador


Si ves en mis ojos lágrimas que corren, no es que esté llorando, es que estoy fumando y el humo me entro. Siéntate a mi lado, tómate una copa, mientras vas secando el llanto que el humo en mis ojos dejó. Javier Solís describe, con el bolero Tómate una copa de Ramón Inclán, los efectos irritantes del tabaco para los ojos en una escena propia de la nocturnidad. Paquita la del Barrio le dice al amante despreciado Ni un cigarro te doy pues entre tu y el cigarro él vale más que tú no sabemos si en señal de protesta por los precios, los cuales, por cierto, son elevados debido a leyes impositivas que buscan, sin mucho éxito, bajar el consumo de este producto, o porque la dependencia ha llegado a extremos en los que un cigarrillo es más importante que una vida humana –o inhumana de acuerdo al despecho-., Alberto Cortez, aupado por Tito Rodríguez, Sandro y Felipe Pirela coincide en afirmar que Un cigarrillo, la lluvia y tú, me trastornan. En otras palabras, el tabaco, una vaguada y una mujer hermosa pueden acabar con la salud mental de cualquier mortal. Por su lado Guaco le agrega nicotina y cafeína a la angustia del desempleado con: y cada dia, todito el dia, después de un negrito un cigarrito va acompañando la letanía de no hay trabajo.

Pero es el tango español Fumando espero, surgido de la dupla Viladomat-Garzo y popularizado por Sara Montiel, el que mejor describe los síntomas de un adicto y esa falsa sensación de bienestar que lleva al autoengaño y la justificación a pesar de las advertencias médicas. Dice el tango en cuestión: Mientras fumo, mi vida no consumo porque flotando el humo me suelo adormecer… y, más adelante, La hora de inquietud con él, no es cruel, sus espirales son sueños celestiales, y forman nubes que así a la gloria suben y envuelta en ella, su chispa es una estrella que luce, clara y bella con rápido fulgor. Nada como una buena droga para acompañar la ansiedad, aunque al final acabe uno con un cáncer de garganta o, en el mejor de los casos, con un buen enfisema pulmonar. También se han comprobado los efectos perjudiciales de la nicotina en el desempeño sexual debido a que sus alquitranes obstruyen los vasos sanguíneos y el monóxido de carbono reduce la cantidad de oxígeno que llega a los órganos (vasos dilatados y buena oxigenación son las condiciones necesarias para una buena erección). Sin embargo los autores del tango parecen ignorar estos detalles científicos y prefieren aseverar que: Tras la batalla en que el amor estalla, un cigarrillo es siempre un descansillo y aunque parece que el cuerpo languidece, tras el cigarro crece su fuerza, su vigor. ¿Qué tal?
No se queda allí el elogio al tabaco en este tango de 1922.. La guinda de la torta se la lleva este verso: Dame el humo de tu boca. Anda, que así me vuelvo loca. Corre que quiero enloquecer de placer, sintiendo ese calor del humo embriagador que acaba por prender la llama ardiente del amor. El cual sugiere que no hay nada más placentero en la vida que respirar el humo del cigarro ajeno. No conocían, tal vez, los autores del tango, los estudios que comprueban la alta toxicidad del humo expirado –aún mayor que la del inhalado por el fumador-. También llamado humo de segunda mano, este humo embriagador puede causar en el fumador pasivo –es decir, el pobre incauto que se encuentra tomándose la copa junto al Javier Solís de los ojos irritados, o, peor aún, el mesonero que debe permanecer todas las noches en el espacio dónde decenas de fumadores van formando esas nubes que así a la gloria suben – enfermedades como el cáncer de pulmón, cáncer de seno, riesgo de infecciones en el oído, nariz y garganta, problemas respiratorios, asma, reacciones alérgicas. Y si el fumador pasivo es un niño, además de lo anterior podría sufrir síndrome de muerte súbita en los lactantes, incremento del riesgo de contraer tuberculosis y de que se presenten caries, dificultades en el aprendizaje, retraso en el desarrollo y Enfermedad de Crohn.
Es por esto que el asunto de fumar en espacios público se vuelve un problema de salud pública, y por lo tanto de Estado, razón por la cual a partir del 31 de mayo del año 2011 el Ministerio del Poder Popular para la Salud pone en vigencia la Resolución de Ambientes Libres de Humo de Tabaco, mediante la cual queda prohibido fumar o mantener encendidos productos de tabaco en áreas interiores de los lugares públicos y en los lugares de trabajo, cualquiera sea su uso incluyendo el transporte.
Para no dejar en estado de abandono a todo aquel que se comió el cuento de que fumar es un placer, el Ministerio del Poder Popular para la Salud instaló 77 locales a nivel nacional donde se brinda atención gratuita para ayudar a los fumadores y fumadoras a abandonar el consumo de cigarrillos.
Ahora se puede pasar un buen rato en cualquier local nocturno, escuchando música sugerente, ahogando las penas con un buen llanto sin excusas, con la mirada nítida y los pulmones limpios y, sobre todo, la conciencia tranquila de que, debido a nuestras debilidades, no acabaremos afectando a los otros. Un enorme paso hacia el Buen Vivir.

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